Cómo se siente tener amigos por todo el mundo

Hace un tiempo me preguntaron que sentí conociendo tantas personas durante mi proyecto como Voluntaria, haciendo tantos amigos nuevos. Pensé un minuto antes de responder, porque esas preguntas tan abarcativas son difíciles de responder cuando una etapa de tu vida tocó tanto tu corazón. Mi respuesta fue: “Sentí que conocí mil países porque conocí lo mejor de cada país, las personas que lo habitan”.

Ese nuevo lugar se convirtio en mi nuevo hogar.

Si uno va por el mundo y por la vida solo, sin tener mucho contacto con las personas que se te cruzan, es difícil aprender cada día algo nuevo. Si transitamos cada día sin tomar la oportunidad de escuchar al que tengo al lado se hace difícil la comprensión de los lugares por los que nos toca pasar.

Hace 6 meses tuve la oportunidad de conocer un lugar que me tocó el alma, conocí amigos tan diferentes entre sí pero tan unidos. Tuve la oportunidad de vivir fuera de mi entorno habitual y de convertir ese nuevo entorno en mi hogar. Pero además conocí en esa ciudad… 10 ciudades más.

Tuve la increíble oportunidad de hacer amigos de mil lugares. Andres de Perú, Rodri y Bastián de Chile, Alberto de Italia, Katinka de Alemania, Vlada de Moldovia, Deyna y Juli de Colombia, Rey y Yessy de México, Laura de Costa Rica. Aprendí cosas increíbles de cada lugar pero no de un libro o de internet, aprendí de ellos. Fue increíble ver el amor que sentían por su cultura, y como cada uno expresaba su pensamiento sobre la situación en sus países. Nuestros debates eran cada vez mas y mas interesantes.

Conocí 10 ciudades en una.

Me di cuenta que nunca debo perder la oportunidad de tener una charla poderosa con alguien, de aprender algo nuevo de otro país, de probar una comida extraña, de hablar sobre algún debate mundial con amigos de otros continentes o de animarme a aprender a bailar una salsa, una capoeira o una tarantella.

Aprendí que las fronteras delimitan culturas pero no a la humanidad.

Que vayas donde vayas tu casa esta dentro tuyo.

Aprendí que mi hogar es el mundo.