Mi historia de liderazgo siendo voluntaria

Mi proyecto era Horizontes, en Riohacha, Colombia. El día que llegué estaba llena de miedos por empezar mi voluntariado. Tenía muchas dudas, con respecto al proyecto y a cómo sería mi vida durante esos dos meses que iba a vivir en ese lugar. A pesar de esas dudas que tenía, el día que llegué me recibieron en el aeropuerto con carteles, conocí un grupo gigante de personas y me llevaron a una reunión. Eramos muchos y todos desconocidos, pero a pesar de eso, me sentí resguardada y acompañada. Éramos 8 voluntarios y eso me hizo entender que no debía ser la única con mil preguntas.

Un tiempo después, ese grupo de desconocidos se volvió para mi un grupo de AMIGOS. Algunos pasaron a ser muy importantes para mi y me dolió su partida cuando me tocó despedirme, al igual que el hecho de pensar en que yo me iba a tener que despedir también cuando llegue el momento de volver.

Ser voluntaria me permitió crecer.

Este proyecto me trajo personas increibles a mi vida pero sobre todo me permitió CRECER. Crecer como persona, conocerme a mi misma, conocí nuevas cualidades que no sabía que tenía y desarrollar todas esas que ya conocía siendo voluntaria en otro país.

Pude sentir que en mis alumnos hubo una TRANSFORMACIÓN. Estoy segura que ahora tienen otro concepto de los argentinos, muchos me preguntaban continuamente sobre nuestro país. Eso me hizo saber que todo lo que yo les conté no fue en vano, me hizo saber que me habían escuchado. Había entendido mi propósito de estar ahí y ahora ellos querían ser parte de AIESEC, querían ser voluntarios. Con eso me sentí satisfecha.

Antes sentía que era una desconocida pero cuando me fui pude ver cómo eso había cambiado, muchos me dijeron que me iban a extrañar. Me mostraron sus dibujos, sus historias y algunos me invitaron a pasear. Estoy segura que esos nenes ahora saben, que a pesar de que parezcan pequeños en este mundo tan grande, pueden empezar a generar cambios.

Me voy segura y satisfecha con mi trabajo. Agradecida a AIESEC por esta experiencia, por permitirme hacer un voluntariado y por todo lo que crecí. Yo se que de Argentina me fui siendo una persona y ahora vuelvo siendo más GRANDE. Mi mente se abrió, me dieron muchas ganas de seguir aportando mi granito de arena en el mundo. Sí, claro, hubieron problemas y no todo fue alegría, pero de eso se trata. De prepararse para el mundo, porque el mundo no se prepara para nosotros.

Agradecida por esta experiencia, por permitirme hacer un voluntariado y por todo lo que crecí.

Me enseñó a ser más fuerte, a ser paciente, cuidadosa y a desarrollar mis habilidades para poder resolver los problemas lo más pronto posible y de la mejor manera. Todavía hay mucho que mejorar, que crecer, que aprender pero eso es lo que le da el TOQUE MÁGICO. AIESEC es una ong manejada por personas reales que hacen su voluntariado día a día. Personas que no son perfectas,  se equivocan, lo aceptan, lo asumen y lo arreglan. Estoy segura que a pesar de los momentos dificiles, sin esos momentos mi historia no hubiese sido tan real como lo fué. Y es esa realidad la que le dio el toque mágico. Absurdo el término, pero quien lo viva como voluntario de AIESEC va a entender que si existe la realidad mágica.

Mi Plan fué Volver con la mejor historia para contar. ¿Cuál va a ser tu próximo Plan V?

Te invito a Vivir Colombia.

Historia de Yaneth, voluntaria Argentina en Colombia.