¿Tenés un amigo AIESECo? Tenés que leer esto.

 

Un día decidiste asistir a una charla informativa, pasar por un proceso y ser miembro de AIESEC. Y desde ese día cada vez te involucrás en mas instancias de la organización. Tu lista de contactos creció en poco tiempo y cada vez agendás a más y más personas de lugares más lejanos. Lo mas loco es que ya ni sabés cómo pronunciar algunos nombres.

Tenés mil grupos de whatsapp y junto con eso mil reuniones por semana. Empezaste a hablar en siglas y a hacer chasquidos con los dedos continuamente, estés donde estés. Herramientas como Podio y EXPA son tus mejores amigos y tuen  perfil de Facebook hablas del desarrollo de liderazgo e intercambios todo el tiempo.

Junto con todo eso, tus amigos no entienden qué te pasa, por qué te gusta tanto trabajar sin que te paguen. Qué tiene de interesante tener reuniones, eventos o congresos todos los fines de semana. Por qué a cada persona que te cruzas le hablas de prácticas sociales en otros países, por qué te gusta tanto ser voluntario.

Decidiste ser miembro de AIESEC porque confiás en tu habilidad para cambiar al mundo

Por todo eso y más le escribimos una carta a nuestros amigos.

Querido Amigo:

                       Sé que creés que hace un tiempo estoy todavía más loco de lo normal. Sé que no entendés porque tengo mil reuniones por semana y nuestras tardes de mates son cada vez más fugaces. También sé que ya estarás cansado de escucharme hablando de lo mismo, pero quiero explicarte por qué estoy así.

                       Hace un tiempo conocí un movimiento joven que me ayudó a salir de mi rutina de siempre. Conocí muchas personas que hacen lo que nosotros queremos que pase en el mundo. ¿Te acordás las veces que tomando mates hablamos de las desigualdades, vimos alguna noticia sobre algún atentado o hasta algún caso de violencia de género? Hablábamos de que triste que era que pasen esas cosas, pero solo hablábamos.

                        Como miembro de AIESEC encontré el lugar donde podemos cambiar esas realidades. Acá podemos dejar de tomar mates solamente y empezar a movernos para cambiar nuestro mundo. Encontré un lugar donde aprender, pero no desde una silla en la facu, acá aprendo accionando. Aprendí a liderar equipos, a trabajar con personas muy diferentes, a ser más creativo, a pasar una entrevista cuando quiero superarme todavía más.

Aprendí a apoyarme siempre en mis fortalezas para superar mis debilidades, a entender otras culturas; porque gracias a AIESEC conocí personas de países que antes ni sabía que existían. Y además, ¿sabés qué? Me conocí a mi mismo, me saqué los miedos que antes tenía; muchas personas me ayudaron y además sé que ayudé a muchas personas.

Si te sumás a ser miembro de AIESEC, seríamos dos amigos cambiando el mundo.

                      Entonces… yo sé que es raro y loco pero, ¿Por qué no te sumás vos también? Así ya no sería yo solo; sino que seríamos dos amigos cambiando el mundo.

¿Qué te parece, te sumás a vivir esta aventura?