AIESEC Argentina
Inscribite acá

Hace unos 10 días terminó mi experiencia de intercambio en Salvador de Bahía, ciudad de hermosas playas, ubicada en el noreste de Brasil. Al principio me costó adaptarme a sus calles curvas que te invitan a perderte, sobre todo con mi personalidad inquieta y curiosa.

Brasil en compañía

Pero Salvador de Bahía supo recibirme junto a esa maravillosa población que vive allí, que te miran con una sonrisa en su rostro y siempre están dispuestos a ayudarte si así lo precisaras.

Decidí hacer un programa de Emprendedor Global porque hacía rato ya venía pensando en hacer un intercambio, en viajar. Siempre he querido probar suerte en otros países y crecer no solo en Mendoza, donde vivo, sino también armarme de contactos en el mundo.

No puedo negar que la idea de ir a realizar mi intercambio a Salvador me fascinó, el hecho de tener la playa cerca, de poder ir todos los días y estar en un lugar completamente diferente a mi provincia.

Sumado a que la empresa en la que iba a trabajar pedía un perfil muy parecido al que yo tenía. Eran chicos jóvenes creando una empresa de cero, que necesitaban a alguien que los ayude a armarse, y yo desde chica trabajo administrando empresas o ayudando a hacerlo, y era mi oportunidad de lucirme en eso, mostrar y enseñar mis conocimientos.

Trabajando en la startup

Mi día a día en el trabajo fue muy diferente a como sería en mi provincia, en Argentina. En Mendoza yo trabajo como empleada administrativa, y siempre hice las cosas como alguien más me pedía que las hiciera, en cambio, en Salvador, yo actué como jefa. Me dieron libertad absoluta para ayudarlos a organizarse, para armarles los cuadros y todo lo necesario para crear la empresa y que empiecen a proyectarse estableciendo sus metas.

También me desafié. Quería ver si era capaz de viajar sola, sin miedos, ya que era la primera vez que lo hacía. Hablando de metas, una de las mías con este intercambio era crecer como profesional, ampliar mi currículum, y principalmente tener el tiempo de conocerme a mí misma y descubrir qué es lo que realmente quiero para mi futuro. Siento que todo lo que me propuse lo logré y más todavía. Me llevo grandes contactos y posibilidades en Salvador.

Recorriendo la ciudad

Estudio para contadora, estoy pronta a recibirme, y me di cuenta de lo que quiero para mi vida, que es ayudar, agarrar una empresa de cero como hice en Salvador y hacerla crecer, todo ese autoconocimiento me lo dio este intercambio. Me gustaría llegar a armar mi propio emprendimiento, y creo que gracias a esta experiencia aprendí mucho de eso.

Además de trabajar me dediqué a pasear. Recuerdo los primeros días, en los cuales estaba empezando a recorrer la ciudad, me perdí entre sus calles, y estaba completamente sola, un poco asustada, no tenía idea dónde me encontraba, estaba incomunicada sin internet ni celular, entonces me acerqué a una señora a pedirle si me podía decir cómo ir al Farol da Barra.

Esa mujer fue muy amable, no me olvido más, me agarró de la mano y me llevó hasta el farol, ella no iba para el mismo lado que yo, pero se tomó el tiempo de acompañarme, de mostrarme las calles para que no me pierda, de hablarme de la ciudad, fue mágico.

Pese a eso, en mi experiencia nunca me sentí del todo sola, siempre estuve acompañada por los demás chicos que iban a hacer su intercambio o por la familia que me hospedó.

Con mi familia brasilera

Yo era mucho de recorrer por mi cuenta, me encantaba salir a caminar y experimentar Salvador, y mi familia, como me gusta llamarlos, y es porque realmente me hicieron sentir parte, me dieron muchísima libertad, pero al mismo tiempo fueron súper compañeros conmigo. Me llevaban con ellos cuando salían, y me hicieron conocer un montón de lugares.

Siempre recordaré el primer día que llegue, porque como me voy a olvidar de la moqueca de pescado, ese plato de comida de bienvenida que me preparó mi host en mi primer día con ellos. Como borrar de mi memoria esa imagen de yo llegando con una caja de 12 alfajores en modo de agradecimiento.

Lugares visité muchos: Barra, Itapuã, Pelourinho, Ciudad Baja, Elevador Lacerda. El que más me ha gustado o me ha llamado la atención es Pelourinho, por lo típico, por los colores y alegre de la gente. También me gustó mucho Farol da Barra, y cómo las personas se reúnen a ver el atardecer, tocar música y hablar.

Lugar que visité

Hoy les escribo desde Río de Janeiro, todavía me quedan un par de días para mi vuelo de regreso a Mendoza, y aproveché para conocer un poco más de Brasil, de este hermoso país que nunca voy a olvidar, donde tuve la oportunidad de salir de la rutina y probar cosas nuevas, de descargar toda esa adrenalina que llevaba guardada. Y debo admitir que con el respaldo de AIESEC es mucho más fácil animarse y hacer este tipo de cosas.

– Vanina, Emprendedora Global en Brasil

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com