AIESEC Argentina
Inscribite acá

Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas.
-Paulo Coelho

Antes de empezar a leer esto, hay un par de cositas que deberían saber de mí: Mi nombre es Victoria, tengo 25 años, y le tengo pánico a emprender cosas nuevas. Vueltera, indecisa, experta en encontrar excusas… soy capaz de inventar miles de “peros” antes de empezar algo que podría romper mi pequeña burbuja de confort.

Bueno, al menos así era antes. Hasta que algo pasó. Algo que, como si fuese un terremoto, me sacudió el tranquilo suelo sobre el que me paraba.

Me gané una media beca para hacer un viaje de voluntariado a Brasil.

La mayoría de las personas al recibir una noticia así, probablemente saltarían de alegría. Algo así como: “¡Vamos carajo, me voy en verano a Brasil! ¡Playa, fiesta, carnaval!” ¿No?

Digamos que mi reacción fue un poquito distinta. 

Más bien, inmediatamente pensé “No, no voy”. No había chances de que yo, la persona que era en ese momento, emprendiera un viaje sola a Brasil a trabajar en una ONG, sin conocer a nadie ni hablar una pizca de portugués. Simplemente no la había. ¿Por qué me había anotado para participar, entonces? Porque tenía un bichito adentro mío que quería hacer algo diferente, algo que me ayudara a salir de mis propios límites y me ayudara en mi desarrollo profesional. Pero como dice el refrán: “Del dicho al hecho, hay un largo trecho.”

Y sí, me fui de viaje, pero no sin miles de crisis existenciales de por medio. Me preguntaba con qué me iba a encontrar, qué era lo que podía hacer yo en esa ONG a la que iba a trabajar, cómo podía comunicarles a esos niños todo lo que quería trabajar con ellos…dudaba mucho, pero sobre todo dudaba de mí. Y tenía miles de miedos.

La historia de Will Smith y el paracaidismo

Si nunca vieron la historia en la que Will Smith cuenta su experiencia con el paracaidísmo, les dejo el link acá mismo porque no se la pueden perder, pero voy a resumir un poco lo que él relata.

Will Smith comenta que una vez en una reunión de amigos, repentinamente decidieron que el día siguiente iban a tirarse de un paracaídas. En el momento, todos estuvieron de acuerdo y se mostraron super entusiasmados por vivir una experiencia como esa. Sin embargo, cuando Will se encontró solo en su casa esa noche, empezó a tener miedo, dudas… ¿Por qué alguien haría algo como eso? ¿Por qué tirarse de un paracaídas a miles de metros de altura? No tenía sentido para él, y todos los posibles malos resultados no podían hacer otra cosa que invadir su mente, dejándolo sin dormir.
Durante todo su trayecto al avión, e incluso hasta minutos antes de saltar, podía sentir su corazón latir tan rápido que creía que iba a salirse de su pecho.

Y de pronto, saltó.

Pero cuando estaba en el aire, él cuenta que todo fue maravilloso. No había miedo, no había dudas, solo podía pensar en la belleza de ese paisaje y la increíble experiencia que estaba viviendo. En el punto de máximo riesgo, no había miedo en lo absoluto. Sus momentos de terror habían sido todo lo previo, cuando realmente no había nada que pudiera lastimarlo.

Exactamente eso fue lo que me pasó.

Desde el momento en que puse un pie en Brasil, jamás sentí una pizca de miedo. Todas las cosas que pensé que podían salir mal, no sucedieron. Nunca me planteé preguntas como “¿Qué estoy haciendo acá?”, nunca me cuestioné cuanto tiempo faltaba para volver a mi casa.


La experiencia de trabajar con esos chicos por causas que yo creía valiosas fue impresionante. Sin saber el idioma, tuve la oportunidad de crear juegos, talleres y todo tipo de actividades con el fin de abrir un poco el mundo de esos nenes y adolescentes, brindarles una experiencia totalmente nueva, conocer culturas que desconocían, y hacerlos pensar en temas que jamás se habían planteado. Finalmente, me fui de Brasil realizada, sabiendo que pude enseñarles que no importa de donde vengan, ni lo que nadie diga, siempre tienen que ser honestos con quienes ellos son y apegarse a sus pasiones; que nadie puede hacerlos sentir mal por lo que son o lo que desean ser y que es importante respetar la diversidad en el otro, alzando la voz frente a las injusticias del mundo para que puedan ser oídas.

No sé si mi mensaje llegó a cada uno de ellos, pero con que uno solo de esos chicos haya podido rescatar algo de todo lo que logramos trabajar juntos, creo que es suficiente. Al menos a mí, me gusta pensar que es una experiencia que nunca van a olvidar.
Y yo, nunca voy a olvidar el día que no permití que mis miedos me definieran, así que en este 2019 quiero invitarte a que saltes al vacío y dejes que lo más emocionante de la vida te encuentre.

 

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com