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Hace poco comenzamos a hacer un ciclo de entrevistas a personas que, desde su lugar, nos inspiran. Nos gusta compartir experiencias de personas reales y así pudimos conocer a Otros Mil, la banda mendocina de rock alternativo o a Elena, la titiretera que es docente desde el jardín de infantes hasta la universidad.

Hoy, para hablar de Igualdad de Género, tuvimos la oportunidad de contactarnos con Milagros Bustos. Mili es estudiante de la Licenciatura de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de San Juan y tiene una gran trayectoria en el abordaje del trabajo por la equidad de género. 

Mili en medio de una de sus clases

Aquí su reflexión:

Siempre me pregunté el por qué de las cosas. Por qué yo podía estudiar y muchos chicos no. Por qué yo tenía un plato de comida todos los días y un montón de niños no tenían esa posibilidad. Por qué siempre que jugábamos a la familia yo tenía que quedarme en casa feliz cuidando a mis muñecos y el padre salía a trabajar. Y claro que lo último era un reflejo de la realidad, lo que vivíamos en nuestras casas.

Y una me tocó muy de cerca. 

Caer en la cuenta de por qué me trataban diferente por el solo hecho de ser mujer, por qué ciertas actividades estaban designadas para nosotras y otras, como jugar a la pelota, para los chicos. Por qué muchas mujeres cobraban menos que los hombres si habían estudiado lo mismo y hasta tenían mejores cargos. O por qué yo sabía sobre líderes mundiales y eran todos varones. 

Desde pequeña fui en búsqueda de mis sueños y de hacer lo que me apasionaba: ayudar al otro. Recorrí muchos espacios hasta que llegué a la política, porque de verdad creía que en algún momento iba a cambiar realidades duras, pero ahí fue el espacio donde más sufrí discriminación y solo por el hecho de ser mujer. Sumado a eso, el miedo de salir a la calle era aún mayor, y seguir leyendo en diarios sobre femicidios con la frustración de no poder hacer nada, era algo que me angustiaba mucho. 

El reconocer las condiciones y características especiales de cada persona tomando en cuenta la existencia de relaciones de poder desiguales y factores que discriminan principalmente a mujeres, afectando a todas en sus oportunidades y estilos de vida fue asumirlo tristemente, dar un paso al frente y actuar. Suena fácil, pero es un proceso largo de deconstrucción.

Mujeres del taller de empoderamiento femenino en Perú

La importancia de incorporar estas nociones radica en nuestra responsabilidad, en no reproducir normas y conductas discriminatorias, sino intervenir, cambiar y superar obstáculos existentes para poder lograr la equidad de género.

La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Lamentablemente, en la actualidad, según un informe elaborado por la CEPAL 1 de cada 5 mujeres y niñas entre 15 y 49 años de edad afirmaron haber experimentado violencia física o sexual, o ambas, en manos de su pareja en los 12 meses anteriores a ser preguntadas sobre este asunto. Además, 49 países no tienen leyes que protejan a las mujeres de la violencia doméstica. Asimismo, aunque se ha avanzado a la hora de proteger a las mujeres y niñas de prácticas nocivas como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina, que ha disminuido en un 30% en la última década, aún queda mucho trabajo por hacer para acabar con esas prácticas. Si se facilita la igualdad a las mujeres y niñas en el acceso a la educación, a la atención médica, a un trabajo decente, y una representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas, se estarán impulsando las economías sostenibles y las sociedades y la humanidad en su conjunto, se beneficiarán al mismo tiempo.

Así fue como el verano anterior decidí dar un gran paso en mi vida y viajé a Carabayllo, Perú a trabajar por el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

Charlas y debates en el taller

Fue todo un desafío personal poder alentar a más mujeres para que se conviertan en líderes en su comunidad ya que de esta manera ayudaría a fortalecer las políticas y las leyes orientadas a lograr una mayor igualdad entre los géneros.

Hoy miro atrás y veo una persona totalmente diferente a la que soy hoy. 
Hoy miro atrás y no me arrepiento del enorme desafío que tomé, por más miedos e inseguridades que tenía. 
Hoy tengo nuevos amigos y sobre todo, una nueva familia. Que entre todas siempre sacamos lo bueno de cada situación y eso es lo que importa. 
Hoy puedo decir que no pasé ni un día malo, que no estuve triste ni un solo momento.

Aprendí que los desafíos se los pone una mismo y que sos vos la que decidís salir de tu zona de confort porque si no nadie más lo hará. 
Hoy veo al mundo de otra manera, conociendo a tanta gente que se mueve por mejorarlo cada día. Y me llena de alegría. Y me impulsa a seguir. Hoy aseguro que aprendí mucho más de lo que enseñé. Que con el pasar de los días desarrollás nuevas habilidades y aprendés a lidiar con ellas, con tus miedos, con tus angustias, con tus metas y con la idea de tu futuro, ese que va cambiando cuando te animas a realizar un voluntariado lejos de casa.

Mili vivía en la misma ONG en donde trabajaba por lo que el vínculo que formó con la comunidad fue muy grande.

A partir de su experiencia en Perú, su vida cambió por completo

Volví a San Juan y mi trabajo durante todo el año fue y es trabajar por la Igualdad de Género. OAJNU (Organización Argentina de Jóvenes para las Naciones Unidas), ONG donde soy voluntaria, tiene como causa programada el empoderamiento a jóvenes sobre esta problemática que hoy nos afecta de cerca, nos obliga a reflexionar y actuar para realizar verdaderos cambios en nuestra sociedad.

Y seguirá trabajando siempre por la Igualdad de Género, como ella misma afirma: Porque trabajar por los Objetivos de Desarrollo Sostenible es apasionante, y porque trabajar por la Igualdad de Género tiene que ser un compromiso de todos y cada uno de nosotros. Porque encontrás a tu lado muchas compañeras que levantan las mismas banderas, porque hablar de feminismo a lo largo del planeta es una locura, y ni te cuento si lo ponés en práctica en cada planificación. 

Equipo conformado por jóvenes argentinas y brasileras que estuvieron trabajando en Perú. 

 

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