AIESEC Argentina
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Nací en Perú, pero la situación que estaba atravesando mi país me llevó a contemplar la idea de dejarlo todo, y arriesgarme a probar suerte en otro lugar.

Era el año 2010 cuando mi tío me propuso irme a la Argentina a vivir con él, para ese momento yo ya estaba finalizando el colegio, mas ciertos papeles no me permitieron viajar.

Un tiempo después, ya con 22 años, me dí cuenta de que estaba perdiendo un poco el propósito de mi vida, me sentía aburrido de Lima, sumado a que de seguro con la carrera que estaba estudiando se me haría difícil posicionarme en lo laboral.

No necesitaba más razones que esas para lanzarme a la gran aventura de abandonar mi país, con el anhelo de conseguir una mejor educación y nuevas experiencias, así que ahí iba yo, destino Buenos Aires, Argentina.

En Buenos Aires

Los primeros meses fueron complicados, viviendo en la casa de mi tío. Luego pude mudarme junto a mi hermana, aunque las dificultades no cesaban, teníamos nuestra libertad, nuestra independencia, pero el sacrificio formaba parte del día a día. Dormir en el suelo, buscar nuevamente trabajo, continuar con la universidad.

Con el tiempo logramos estabilizarnos, y eso me permitió enfocarme más en mis proyectos. Al seguir haciendo cursos y buscando otras opciones para desarrollarme, conocí AIESEC. Empecé a trabajar como voluntario en Buenos Aires, pero mi principal motivación consistía en que tal vez algún día pudiera regresar a Lima, por medio de un intercambio.

Mientras era miembro de la organización, llegó la oportunidad de intercambio indicada: Emprendedor Global, pero allí comenzaron las dudas, debía irme de mi nueva casa (aunque solo eran 3 meses), dejar a mi hermana y todo lo que estaba haciendo. A pesar de ello, no podía ocultar la emoción que sentía con solo imaginar que iba a regresar a mi país después de más de dos años.

Con todo eso dando vueltas en mi cabeza, decidí postularme. El proceso fue súper rápido, no tuve tiempo ni de digerirlo, pero no iba a perdonarme a mí mismo si desperdiciaba esa oportunidad. Sucedió todo en la misma semana, en menos de siete días ya tenía el pasaje en mis manos con destino a Lima, a mi hogar. Se hacía realidad esa “ilusión” con la que había entrado a AIESEC.

En Lima

La experiencia es completamente diferente a lo que esperaba, y estoy aprendiendo cosas que nunca imaginé que iba a aprender. Aunque yo sea de acá, de Perú, el choque cultural no habrá sido tan grande pero sí se llego a dar, veo a Lima con otros ojos, a las personas, a todo. Se me abrió un mundo nuevo que yo antes no conocía viviendo en este mismo lugar.

Estoy realizando mi intercambio en CID FARMA, mi rol consistía en ventas y relaciones públicas, pero es mucho más que eso. Me encargo de investigar el proceso interno que tienen los hospitales, con respecto a su gestión de capacitación, lo que me permitió darme cuenta de las deficiencias que tienen los mismos.

Mi experiencia de intercambio en la startup

Fotografía tomada en la startup. Estoy con Beatriz (intercambista de México), el Sr. Germán, quien es el dueño, y sus hijas. No consistió en un gran esfuerzo que entráramos en confianza apenas nos conocimos.

Lo que hace tan especial a mi trabajo, es que busco la manera de alinear las propuestas de la empresa a las necesidades particulares de cada hospital, para tratar de en lo posible mejorar la situación en la que se encuentran.

Si me llegaran a preguntar a qué lugar iría a realizar un intercambio, volvería a elegir Perú. Tuve la posibilidad de ver a mi familia y al mismo tiempo de ganar experiencia laboral, aunque sea por un corto tiempo, y sé que cuando regrese a la Argentina, ahora sí me espera un futuro mejor.

– Raúl, Emprendedor Global en Perú

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