AIESEC Argentina
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Un profesor mío decía que la suerte siempre toca a la puerta, solamente que a veces muy despacito. Así que siempre hay que estar atento para escucharla, y AIESEC es una de esas cosas.

Me presento, mi nombre es John William Kella, tengo 21 años, nací en El Bronx, Nueva York, pero me mudé a la Argentina cuando tenía apenas 8. Hasta hace poco estaba viviendo en Berisso, La Plata, estudiante universitario en esa misma ciudad, y me pasaba los días trabajando como soldador durante el turno noche.

Trabajando como soldador

Como sueño:  viajar por el mundo y poder hacer cosas grandes. Sabía que tenía las capacidades, pero a veces es muy difícil encontrar el lugar y las personas indicadas que te ayuden a desarrollarte y te brinden la oportunidad de explotar todo ese talento, ganas y energía que vos tenés.

Un día tuve la suerte de conocer a unas chicas que venían a la Argentina para enseñar inglés por medio de un voluntariado, eran de distintas nacionalidades, pero todas llegaron con un mismo objetivo.

Estaban haciendo algo que yo no podía creer, mi misma edad, incluso una era menor que yo. Viajaron a un lugar completamente desconocido, donde apenas hablaban el idioma, a enseñar a chicos. ¿Quién no amaría tener la oportunidad de hacer eso?.

Ellas me hablaron de AIESEC, y lo dudé por muchísimo tiempo, no estaba seguro de hacerlo, limitaciones que nos ponemos a veces, pero quise investigar sobre la organización, lo que finalmente me ayudo a decidirme.

En un principio me postulé para todo lo que era relaciones internacionales, negocios. Corrían los días, llegué a estar un mes en la búsqueda, y no quedaba aceptado en ninguna práctica de las que había aplicado. Sin embargo, no me desanimé.

En lugar de eso, me pregunté a mí mismo, ¿qué es lo que quiero hacer yo, qué aspiraciones tengo?, y mis respuestas me llevaban a que mi sueño era viajar, tener la oportunidad de hacerlo.

Y luego miré dentro mío, qué cosas son las que me hacen único, cuáles son mis fortalezas, en que me destaco. La clave eran los idiomas, que hablo varios idiomas. Es así como me enfoqué en aquellos puestos que me permitirían demostrar mis cualidades.

El mismo día que apliqué fui aceptado, y a las dos semanas yo ya estaría subido arriba de un avión viajando para Europa, mi primer viaje a ese continente.

El programa Talento Global me dio la oportunidad de enseñar en una universidad, y poder decirme a mí mismo y al resto del mundo “fui profesor de inglés empresarial en una universidad de ciencias económicas en Cracovia, Polonia”.

Oportunidades de intercambio con AIESEC

Tenía el vuelo con retorno a la Argentina para el 28 de diciembre, fecha en la cual finalizaría mi intercambio con AIESEC. Hoy es 26 de febrero y todavía sigo en Europa, recorrí España, y ahora estoy en Tbilisi, la capital de Georgia, trabajando en una escuela de idiomas Cambridge, en un anexo de la universidad, y eso fue todo gracias a AIESEC.

Trabajando en Georgia

¿Qué fue lo que esta organización hizo por mí? Me abrió los ojos, para darme cuenta de que hay un mundo enorme, fuera de la frustración personal, y de que para conseguir cualquier cosa que yo quiera en la vida es paso a paso.

Primero hacer una cosa, después otra, y dejarse llevar. Estar dispuesto a aceptar todas las oportunidades que te pueda dar la vida, y tener siempre los ojos bien abiertos para no dejar pasar ninguna de ellas.

Paisaje de Georgia

 

— John, Talento Global en Polonia

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