AIESEC Argentina
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Tania viajó a Panamá en 2016. Y se adentró en una cultura con pasión que enaltece. Trabajó en una start up junto al Banco Interamericano de Desarrollo por 2 meses y medio. ¿Cuál fue su lucha? Empoderar a mujeres con grandes y pequeños sueños mediante mentoría y un capital semilla. Hoy ellas pueden ver las consecuencias de sus logros y es algo hermoso. Te invito a que conozcamos un poco de ella y de este movimiento de emprendedurismo que no conoce de limitaciones.

 

¿Quién es Tania?

Me gustaría que, a modo de introducción, me cuentes un poquito de vos. Sobre tu carrera y ¿Cómo te encontraste con esta idea de viajar a trabajar en un proyecto de start ups, innovación y emprendimiento?

En ese momento me faltaba la tesis pare completar mi carrera de Licenciada en Comercio Internacional. Estaba en la universidad del Aconcagua en Mendoza. Siempre soñé con emprender un viaje. Me hubiese encantado hacer un intercambio de estudios en su momento. Pero un día mi vida se dio vuelta con la muerte de mi mamá y me vi en una situación en la que me fue imposible hacerlo. Por lo que comencé a trabajar.

Me encontré que ya trabajaba coordinando exportaciones en un estudio de despachante de aduana. No estaba contenta con mi labor, ni me sentía agusto en la empresa. Cuando conocí AIESEC estaba entre dos caminos. Uno era la búsqueda de un entorno laboral en el me sintiera apreciada y otro era emprender ese viaje con el que tanto había soñado por años. Era una bifurcación importante en mi vida y jamás me voy a arrepentir de mi decisión. Cambió mi perspectiva en un 100%.

Su intercambio.

¿Cuál era tu percepción previa?

Somos un país que es muy de tercer mundo. En mi caso soy del interior y hay muchas cosas que no nos llegan, que no vemos. Sé nota incluso en la forma de hablar, en tecnología que no tenemos. Noté que en las grandes urbes hay start ups que no se encuentran en mi provincia. Entonces hay ideas que recién logre conocer estando en Panamá.

¿Cuál fue tu labor durante tu intercambio?

Yo trabajé buscando mujeres con un proyecto, grande o chico, para el cuál necesiten financiamiento. Y que no puedan obtener este por sus propios medios.

Junto al Banco Interamericano de Desarrollo, mi start up ayudaba a las empresarias nacientes a continuar con sus sueños. Mediante un proceso en el que obtienen mentoría, las capacitaciones necesarias y, como premio final, un capital semilla.

¿Cómo te has sentido como mujer trabajando en algo que promueve los emprendimientos del género?

Mi experiencia fue muy linda. No tuve el choque entre géneros. Creo que cada mujer tiene la capacidad de trabajar y hacer por si misma lo mismo que un hombre. Se están logrando cosas y me encanta. Pero yo me siento una más. Me encuentro feliz de no reconocer la brecha.

En muchos casos el feminismo se esta desvirtuando, se ataca al hombre. Tanto social como culturalmente hemos realizado labores distintas, a las que se nos confinó. Somos diferentes pero no es ésta una razón para que no podamos salir de la caja y apuntar a una igualdad laboral.

Esta bueno que trabajemos, que podamos emprender. Y creo que hay que hacerlo sin atacar. Sabiendo que la mujer puede lograr todo lo que sueñe, y se está haciendo. Pero es hora de dejar esa competencia. Hoy más que nunca tenemos esa igualdad por la que seguimos luchando.

¿Te encontraste con alguna realidad que llamara tu atención?

Si, definitivamente. Habìa un 70% contra un 30% de mujeres egresadas universitarias, con posgrados y maestrías. Estos números se invierten cuando hablamos de emprendimientos femeninos. Resaltando que estos no salen de áreas de accesorios, ropa y cocina. Habìa una desigualdad muy grande, que se está intentando achicar. Uno notaba que ella iba con su socio, su marido. Siempre un hombre atrás.

¿Qué es lo que más te gustó de la experiencia?

Fue súper linda.. Lo que más me gustó fue conocer a las mujeres que estábamos ayudando. Ya que hemos tenido los eventos de mentoría y la posibilidad de conocer a todas las partes de la organización. Encontrarte con la historia, con la persona y conocer que es lo que tienen y lo que les falta para lograr ese sueño, es hermoso. Hay momentos en los que me sentí identificada, como humano, como persona con sueños. Podíamos hablar sólo 5 minutos pero el tiempo siempre terminaba por extenderse.

Eso y un evento en donde se encontraban ellas con sus mentores. Fue muy emotivo el momento, en el centro de convenciones, donde se formaban las parejas. Ellas estaban tan esperanzadas de conocer  quien sería esa persona que las ayudaría con sus proyectos y velaría por el nacimiento de sus empresas.

Ahora pensemos en el after.

¿Qué te llevaste después de haber vivido esta experiencia?

Yo viajé para conocerme y encontrarme en una situación completamente fuera de mi zona de confort. Llegué totalmente renovada. Llama la atención que mientras conoces otras culturas, aprendes a valorar lo propio y a desarrollar paciencia. Convivimos en la misma casa personas de 5 países más en el que nos encontrábamos. Trabajé con un chico que se especializaba en computación, otra compañera de administración de empresas y demás, todos con roles bien diferentes. Pero que lográbamos coordinar por un fin mayor.

¿A nivel profesional como lograste compaginar tu carrera con las actividades que realizaste durante tu intercambio?

No creo que tenga mucho que ver lo que hice con mi carrera en si. Pero sí ayudó a mi motivación. Mi razón principal para emprender mi viaje fue la falta de esta. Estaba atrapada en un trabajo donde nunca me avisaron que fui contratada, no teníamos reuniones. Nunca trabajaron en mi inserción al ambiente de esa empresa. Y yo que era la más joven, la última en entrar y estaba viviendo mi primer experiencia profesional, sólo podía huir. Ingresé con tantas de ganas de innovar, de hacer cosas y con ideas que no supieron aprovechar. Fue un desgaste completo.

Allá no perfeccioné mis estudios pero si conocí una nueva forma de trabajo. En mi start up todo era una fiesta, había motivación palpable y me sentía escuchada. Me encontré con compañerismo y relaciones humanas a las que no estaba acostumbrada y que quiero implementar en donde me encuentre.

Después de esta experiencia ¿Nació un nuevo sueño?

Tras estar allá viviendo el emprendedurismo no sabía si llegaba a buscar un trabajo o a armar mi proyecto propio. Me resonaban frases como “Tenes demasiada capacidad para ser sólo un empleado”. En ese momento me  sientí capaz de hacer todo lo que pueda soñar, asì tambièn hoy despuès de dos años. Era hora de que me decidiera, me desprendiera de la seguridad de tener un sueldo y un trabajo al que concurrir, para crear algo nuevo. Algo mio.

 

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