AIESEC Argentina
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Nunca es demasiado tarde para agradecer, para pedir perdón. Tampoco es tarde para hacer, ni dejar de hacer aquellas cosas que no nos aportan felicidad a nuestra vida.

Hoy, 18 de marzo, habiendo pasado diez días de celebrarse el día de la mujer, creo que tampoco es tarde para acordarse de esas personas que vale la pena felicitar.

María no es como la mayoría de los miembros que tuvo AIESEC. Ella era una más de todos los jóvenes que buscaban encontrar su primera experiencia laboral. Su particularidad radicaba en que ya había concluido su carrera. Obtuvo su título de grado a los 23 años recién cumplidos, abogada indicaba el trozo de papel que llevaría su nombre.

Durante la facultad había participado activamente en su centro de estudiantes, y tenido contacto con intercambistas universitarios. Interés que se intensificaría por su paso por AIESEC.

Experiencia en AIESEC

Fue asignada al área de intercambios salientes, aprendió sobre oratoria, relaciones interpersonales, ayudo a otros a cumplir sus sueños, y también empezó a cumplir los suyos.

El destino para realizar su práctica profesional tampoco era el más tradicional, India fue el elegido.

“No sabía nada del país, lo único que conocía era por medio de The Simpsons y The Big Bang Theory. Justo había ayudado a una intercambista a conseguir su intercambio y pude entablar una muy linda relación con los chicos del comité de India de AIESEC”.

Fue a trabajar en la internacionalización de una Comisión de Abogados que tenía por fin la transparencia sin importar las barreras y los sistemas legales de cada país.

Quería aprovechar este mes de la mujer para presentarles la experiencia de María. Quien, pensando a India como un país con grandes obstáculos e injusticias para ellas, en cualquier ámbito del que hablemos. Donde la educación está reservada principalmente para los hombres, pudo hacerse un lugar en la sociedad y ser mirada con respeto.

Intercambio en India

Mientras escuchaba su historia no quise dejar pasar la oportunidad de preguntarle cómo se sintió luego de haber vivido algunos meses en una cultura tan diferente a la que tenemos en Argentina. O al menos conocer aquello que atesora de esos momentos y la convirtieron en la persona que es hoy en día.

Estando en India sentí que superé un montón de barreras. Cuando volví de mi intercambio, y en paralelo mientras continuaba en AIESEC, había empezado a trabajar en estudios jurídicos y para mí fue muchísimo más fácil conseguir trabajo. Después de haber pasado tres meses en India mi perfil era mucho más competitivo y tenía más confianza de cómo me podía manifestar hacia el mundo, hacia el otro”.

María, como varios miembros de AIESEC, se desarrolló, experimentó, se desafió a sí misma de mil y una maneras. Ella había estudiado abogacía porque siempre había tenido dificultad para los números, sumado a que le disgustaba. Creía que su profesión debía alejarse de ellos.

A lo largo de sus roles en la organización, fue seleccionada para ocupar el cargo de Directora Nacional de Finanzas y Legales, lo que le permitió darse cuenta de que era una limitación autoimpuesta, que se estaba perdiendo un sinfín de oportunidades, y de que si tenés un propósito, no es difícil superar los miedos y esquemas.

Es el día de hoy que trabaja en el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires, específicamente en seguimiento y control de gestión de obras. Para hacer eso tiene que utilizar herramientas que adquirió gracias a AIESEC.

Trabajando en el Gobierno

“Entiendo el compromiso de cada una de las planificaciones de la manera en que lo hacía en AIESEC, y eso para mí en la administración pública es increíble. Porque le prometes cosas al vecino a través de una planificación, y después poder hacer que cada uno de los miembros de los equipos, cada uno de los directores generales también se comprometan a llevar a cabo esas promesas, para mi tiene un poder súper fuerte y me conecta muchísimo. Yo necesitaba poder trabajar en un lugar que tenga un propósito tan fuerte de ayuda al otro y de servicio como en AIESEC”.

Hay una pregunta que siempre solemos hacernos a nosotros mismos, y también nos hacen los demás. ¿Qué aporta AIESEC a nuestro país?. Y para terminar me gustaría compartirles la reflexión que María hizo al respecto, y a mí como miembro me genera un gran orgullo:

Líderes. AIESEC aporta líderes al mundo, a las ciudades. Es una fábrica de líderes y de gente comprometida. Hay problemas en todos lados, no hace falta irse de viaje. Pero los intercambios son ese sacudón que te muestran que la materia prima del cambio está adentro de uno mismo, no importa donde estés. Y que es eso mismo lo que podés aplicar para cambiar y mejorar el metro cuadrado en el que estés. Y te genera ese privilegio, esa responsabilidad, que como sabés que tenés el potencial de mejorar las cosas, no podés desaprovecharlo ni un día. Un poco por eso yo quería hacer algo distinto al programa de Voluntario Global y terminé eligiendo lo que hoy se parece al de Emprendedor o Talento Global. En mi vida había sido más fácil generar impacto directo en otros, que impactarme a mí misma, por así decir. Fui a muchísimas misiones, hice trabajo social en Buenos Aires, en amparos maternales, en la universidad, pero lo que realmente necesitaba poder reafirmar en mi intercambio era mi propia utilidad, la capacidad de valerme por mi misma”.

La única manera es hacia arriba

 

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