AIESEC Argentina
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Lo primero que pensé de Argentina fue…

 

Ese sentimiento cálido que te brinda la gente, en lo cálidos que son entre ellos y con los extraños. Me sorprendió lo hospitalarios que fueron las personas que me hospedaron. En todos los lugares me encontraba con gente que me sacaba tema de conversación, super simpáticos… Las personas son tan amables y felices, bailan el estrés hasta el final de la noche. Esa pasión por la vida, hacen que Argentina haya sido un país que se convirtió en mi hogar

Tuve el error de llegar al país con la idea de que las personas eran soberbias, creídas. Y mi familia global me hizo derrumbar esos perjuicios al interactuar cada día con ellos.  Fueron super pacientes, no como en otros lugares, que se enojan si no hablas el idioma. Se adaptan y quieren ayudarte en todo momento.

Cuando llegué me di cuenta que los hombres son muy cercanos y tienen más contacto físico que en mi país. Se saludan con un beso en la mejilla y a veces abrazos. Se me resultó rarísimo; en mi país la gente es algo machista así que al principio no sabia como reaccionar.

Las personas son super abiertas. Comparten un ambiente multicultural enriquecedor que se ve en todas partes. Se encuentran actividades para todos los gustos y edades. No solo aprendes acerca de la cultura argentina, sino también sobre la brasilera, italiana, chilena, colombiana. Me encanto que la parte arquitectónica haga una diferencia dentro de latino américa, es como un país europeo perdido.  Y el acento es hermoso, no esperaba que fuera así,  se me hace super italiano. Es medio cantado, es único.

 

Tuve la oportunidad de que mi familia global me acompañó a visitar varias provincias, por lo que me sorprendió la diferencia entre los distintos lugares. Como Buenos Aires de Mendoza, o Salta de Neuquén, la vida es distinta. Mientras la provincia está más alejada de Buenos Aires, más relajada es la gente. Viven el momento pero a su tiempo y disfrutan la compañía del otro. Por esto me pude dar cuenta de quienes eran nacidos en Capital Federal y quienes estaban allí por estudio o trabajo.

Me habían dicho que la carne de argentina era lo mejor. Debo decir que voy a extrañar los asados que mi familia me hacía los Domingos al mediodía… Fue un deleite. Aunque el mate y el fernet son geniales también ¡ni hablar del vino mendocino!.

Me sorprendió el potencial que tiene Argentina, esos paisajes diversos.  Glaciares, playas, montañas, lagos y mares, a veces hasta una mezcla de todo junto. No me esperaba tanto cuando llegué. Me encantaron las salinas y el Cerro de los Siete Colores, pero más que nada las Cataratas del Iguazú.

Por otro lado me llamó mucho la atención cómo los argentinos reconocen los problemas políticos y económicos que tienen. Lo corrupto que es el sistema político, me hizo recordar a Venezuela, aunque obviamente es mucho peor allá. Aunque me gusta esa manera en la que lo expresan y se hacen escuchar. La gran cantidad de grafiti político y protestas. Pero así y todo, sostienen el orgullo por su país.

Todas las veces que salí a comprar o con amigos me sorprendí de lo caro que es todo en Argentina.  También la inseguridad me sorprendió. Los robos fueron un problema. Casi me roban tres veces en diferentes situaciones, por lo que pedí consejos en casa y al final me acostumbre a no salir con cosas valiosas o a esconderlas. 

Fueron las pequeñas cosas las que me asombraron más.

Estas fueron algunas de las experiencias y opiniones que tuvieron los voluntarios que vinieron a Argentina a realizar su desarrollo de liderazgo. Muchos se vieron sorprendidos por lo que nuestro país puede ofrecer pero todos estuvieron de acuerdo en que su familia global fue la parte que le brindo ese aliento y apoyo para vivir todo esto y mas. Así que…. ¿Que estas esperando? Desafiate y dale la oportunidad a un voluntario a vivir una experiencia parecida y ser parte de este enriquecimiento cultural

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