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Dos ojos oscuros y profundos brillan en un rostro cubierto por un velo rosa. Un rostro joven, marcado por los insignias de su enemiga: la injusticia. Malala Yousafzai levanta el dedo índice, y delante de miles y miles de personas, dice:

-Un niño, un profesor, un libro y una pluma pueden cambiar al mundo.

Una ola de aplausos la siguen, después de convertirse en la persona más joven en recibir el premio Nobel de la paz.

La historia de Malala es conocida alrededor del mundo, casi como un icono de lucha por el acceso a la educación de niñas. Sus orígenes los lleva como bandera, nació en Pakistán, su padre, un profesor dedicado le enseñó lo que sabía y le dio las herramientas para que ella misma comenzara una revolución.

Creció con un país sometido a una feroz guerra civil entre los talibanes y el ejército pakistaní, donde una calle pública, un hospital o una escuela eran frente de batalla. Bastará decir que con solo 12 años, la jóven Malala escribía en un blog para la BBC de Pakistán y desataba la furia de los talibanes.

3 de enero de 2009 . «Ayer tuve una pesadilla horrible, con helicópteros militares y los talibanes […]. Tenía miedo de ir al colegio porque los talibanes han prohibido a las niñas asistir a clase […]. Solo 11 alumnos de 27 fueron al colegio […]. De camino a la escuela, oí a alguien decir “te voy a matar”. Aligeré el paso y poco después miré a ver si el hombre aún me seguía. Para mi tranquilidad, estaba hablando por móvil y quizás se trataba de una amenaza a alguien».

4 de enero de 2009. «Hoy es festivo y me desperté tarde. Oí a mi padre hablar de otros tres cuerpos hallados en Green Chowk […]. Hice algunas tareas de casa, mis deberes y jugué con mi hermano. Pero mi corazón latía deprisa, ya que mañana tengo que ir al colegio».

9 de enero. de 2009  «Como los viernes no tengo tutorías, estuve jugando toda la tarde. Después encendí la tele y vi que había habido una explosión en Lahore. Me pregunté: “¿Por qué sigue habiendo estos atentados en Pakistán?”».

“Yo creo en el poder de la voz de la mujer”.

 

Con tan solo 15 años, cuando viajaba en un colectivo de su escuela hacia su casa, fue atacada por los terroristas. Una cara tapada, un arma en la mano y un momento que jamás olvidará en su vida. Una bala en la cabeza y otra en el cuello, dos compañeras heridas y un viaje de emergencia a Reino Unido, la alejaron de Pakistán pero no de su lucha. 

Malala pasó meses para poder recuperarse para volverse más fuerte y gritarle al mundo el mensaje que quería dejar. A pesar de que la mitad de su rostro parecía quedarse sumado a una parálisis, su voluntad volvía inquebrantable.  Así, le quitó el velo a las injusticias, luchó por lo justo y se aferró a un derecho que no puede ser innegable: la educación.

Su campaña comenzó a visibilizar las situaciones cotidianas de comunidades desconocidas. Inauguró escuelas para niñas refugiadas en el Líbano, visitó y acompañó a las familias de las niñas secuestradas en Nigeria y emocionó al mundo entero.

#YesAllGirls significa todas las chicas, todas tienen el derecho a la educación. Ninguna guerra, ningún arma, ningún hombre aferrado al odio puede desestimar el poder que se gana cuando existe la educación. 

Esa es la historia de una niña, de una mujer que se convirtió en líder,
 que inspiró a miles y miles de otras mujeres, 
de otros jóvenes porque siempre creyó algo:

"Yo soy más fuera que el miedo".

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