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Cada día me levanto, lavo mis dientes, desayuno, tomo un baño. Pertenezco a esa parte de la población mundial que tiene comida en la mesa, agua potable (incluso caliente), un techo digno, ropa limpia, calzado, una cama, una familia e incluso la posibilidad de viajar por otro país. Nunca había notado la suerte que tengo, hasta el día que tomé mi intercambio.

Llegó el día en que descubrí que vivía en una burbuja y no veía la realidad mundial. Ni hablar de que estas cosas pasan en tu ciudad y en la mía. No pude quedarme de brazos cruzados, tuve que tomar parte. Ya estaba encaminada, trabajaba por el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3: Salud y Bienestar.

Conocé más sobre mi experiencia trabajando por el proyecto “Giramundo Healt” en Londrina, Brasil.  

Así fue que comencé a preguntarme que tan real era el impacto que estaba generando. Estaba a tantos kilómetros de mi casa, en ese lugar donde no hablaban mi idioma y tampoco yo el de los lugareños.

Argentina, Brasil, México y Japón en una sola imagen.

Entrevisté a Avelino.

¿Quién es Avelino?

Es el director de la ONG en que trabajé, Resgate CT en Londrina, Brasil. Un ex adicto a drogas que decidió encaminar su vida en devolver la ayuda de la que había precisado. Para llegar al día de hoy, trabajar como director en aquel lugar que alberga a 18 internos, entre los que se encuentran dos niños, de 13 y 14 años. Conteniendo, siendo un padre, un ejemplo y un amigo para ellos; presos de su debilidad a drogas, alcohol y tabaco.

Avelino es una persona buena, casada, con 3 hijos, una familia. Es extrovertido, gusta de ayudar y relacionarse. Aborrece a las personas cerradas y las mentiras. Trabaja todo el tiempo con adicciones. Formado en pedagogía con especialización en adicción a drogas. Ahora va a hacer un posgrado en el tema.

¿Cree que el que nosotros estemos aquí influencia en algo?

Vi que los Argentinos, Uruguayos, Panameños tienen el mismo sentimiento que nosotros. Aquí la gente se pellizca, se ríe, se hace bromas. Es muy importante porque hace que crezcamos, ellos precisan de ese afecto y contacto.

A mí particularmente me despertó muchas cosas lo que ustedes hicieron. Y yo puedo hacer esas cosas todas las semanas, cortar unas maderas y dar ese espacio de pintura. Podemos pintar el muro, la puerta. Hay cosas para hacer y yo no tenía esa visión. Nunca pensé en eso.

Ellos disfrutan mucho, aún siendo adultos. Ellos no tuvieron infancia. ¿Entendió? Quiero hacer un DVD para después hacer un vídeo y que podamos llorar. Vamos a extrañarlos.

Todavía espero ese DVD. Aunque no me hace gran falta, tengo miles de  recuerdos en mi retina que jamás me gustaría olvidar. Luego de nuestra llegada fue que notamos que les eran más necesarios los momentos de distensión, que acompañamos con clases de primeros auxilios y palestras introspectivas sobre adicciones. Y así fue que esas dinámicas nuevas enamoraron a Avelino hasta llevarlo a ponerlas dentro de la rutina usual.

Haciendo las más ricas medialunas.

Aún no lo creo

Hice gran amistad con los internos de Resgate. Para que en mi último día, en esa despedida con sabor amargo, Clayton cerrara con todas mis dudas. Realmente teníamos un rol allí e influenciábamos en sus vidas.

Es con sus juegos, palestras y clases de español que escapamos un poco de la ansiedad. La rehabilitación no es fácil. Sin ustedes aquí no creo que haya podido superar mi primer semana.

Será entonces que es así. No podíamos darle un hogar a quienes eran “moradores de rua” pero sí consolarlos y acompañarlos durante el proceso. Al mismo tiempo que mediante partidos de fútbol, juegos y risas generábamos momentos de distensión y escape.

Definitivamente salió de nuestro esquema en el que habíamos planeado clases que fueron mutando al conocer las necesidades reales y mimetizarnos con el entorno. ¿Logramos algo? Hoy creo que sí. Quizás no lo que buscábamos pero definitivamente ¡Si! Viajá con un propósito.

Clayton con mi bandera, esperanzado con algún día conocer Argentina.

 

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