AIESEC Argentina
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¿Harías un viaje solo? ¿O preferirías estar acompañado? ¿Y al decidir si viajar en un intercambio? Podría enumerar múltiples razones para elegir una opción por sobre la otra, o sino convencerte de que la excluida era en realidad la mejor alternativa. Pero, a decir verdad, esa decisión únicamente depende de vos.

En esta oportunidad prefiero dedicarme a compartirles la historia de Ayelén, donde nos muestra lo que significó para ella su voluntariado, qué vieron sus ojos y qué sintió su alma.

Camina solo y llegarás rápido, camina acompañado y llegarás lejos

Viaje acompañada

Hace un año conocí AIESEC. Fue mi hermano quien me motivó a querer saber quiénes eran, qué hacían, cómo trabajaban. De a poco fue convenciéndome de animarme a realizar un proyecto, fue entonces cuando en agosto del 2017 apliqué para realizar mi voluntariado.

Con la suerte y el orgullo de ir acompañada de mi hermano, quien también realizó su experiencia, guiándome y transmitiéndome su amor por AIESEC, sus vivencias, su emoción, su alegría, expectativas y sobre todo las ganas de ir más allá de lo común, de lo simple, más allá del lugar donde estamos parados, ir a donde otras personas, con las mismas ganas nuestras, nos esperan.

En enero y febrero de este año viví una experiencia que cambió por completo mi manera de ver la vida. Realicé mi voluntariado en la Fundación Fundamundo, una institución a la que asisten chicos con diferentes discapacidades a realizar diversas actividades. Creía que mi proyecto era sólo de ayudar a otros, sin darme cuenta que quienes me ayudaron fueron ellos.

El comienzo de mi viaje estuvo lleno de miedos. Miedo por no saber si lo lograría, si podría impactar en alguien, miedo a correr riesgos, de estar lejos de casa, de perderme, hasta de no saber cómo realizar mi trabajo.

Esto te lleva a tener dudas, “¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Estoy segura de esto?”. Pues ya no podía decir que no, ¡el pasaje lo tenía en mano! Me animé, y así llegué a mi destino…

Estar en la fundación me hizo ver como con un corazón grande, lleno de amor y solidaridad de muchas personas que se unen, pueden hacer que la vida de estos chicos sea significativa, de aprendizaje, de alegría, dándoles de su experiencia, contención, un momento de risas, un abrazo, no solo se trata de un plato de comida.

Fundación Fundamundo

El objetivo principal de Fundamundo es educar a estos chicos desde la calidad, no solo de lo escolar sino también de habilidades diarias de la vida, brindándoles autonomía, aprendizajes significativos, ayuda y contención a sus familias, y sobre todo dándoles un lugar en una sociedad cruel que los discriminan, los aparta, y no pueden ver lo valiosos que son, las capacidades que tienen y las grandes cosas que se pueden lograr, con esfuerzo, con amor, perseverancia, y sobre todo paciencia.

Mi trabajo consistía en organizar y proponer ideas y estrategias de enseñanzas para sumar a la realidad de la institución, traer ideas y metodologías de enseñanza desde mi país y unificarlas con las de ellos, para así buscar que no solo los chicos aprendan, sino también nosotros como adultos aprender junto a ellos.

Son chicos que nos esperan siempre con los brazos abiertos, con sus mejores sonrisas, con sus ocurrencias y a pesar de sus dificultades, siempre dispuestos a trabajar, ellos están esperando una mano amiga, una pequeña ayuda, esto hace una gran diferencia en sus vidas.

Sonrisas

Te das cuenta que no todo está perdido cuando ves en el rostro de un niño su magnífica sonrisa

Me topé con diferentes realidades, algunas más tristes que otras, en un país donde la pobreza abunda, la violencia llena las calles de miedo, de soledad, pero, aun así, no se limitan a perseguir sus sueños.

Hay personas que, con esfuerzo, con voluntad, con fe, con amor, salen a las calles a enfrentar día a día esos problemas, y nos recibieron con grandes sonrisas, nos abrieron las puertas de sus casas, nos brindaron momentos únicos que no podré olvidar nunca, nos enseñaron su cultura, sus costumbres, su historia y sus maravillosos lugares.

La familia que nos dio un lugar a mí y a mi hermano en sus vidas, en su casa, en su rutina, en su corazón, sin buscar nada a cambio, simplemente por ser parte de nuestra experiencia. Es increíble cómo se vuelven parte de tu vida en tan poco tiempo, se aprende a querer, a respetar diferencias, y sobre todo a compartir.

Esas personas que, al volver, extrañas cada día y quedan siempre en el corazón. Ellos son quienes me dieron una mano cuando necesité, una guía, me presentaron su país, su lugar, su historia y me hicieron vivir días inolvidables.

Personas

Y a lo largo de la experiencia me encontré con más voluntarios, personas llenas de los mismos miedos, las mismas expectativas que yo, cada uno con su cultura, sus creencias, su experiencia, se convirtieron en grandes amigos, compañeros, apoyo, y sobre todo son quienes comparten la idea que con lo poquito que podemos brindar desde nuestro lugar, podemos hacer un mundo mejor, juntos y unidos.

“El que no vive para servir, no sirve para vivir”, por eso hoy te invito a vos, que me lees, a descubrir tu propia experiencia. ¡Animate!

– Ayelén Ganam, Voluntario Global en El Salvador

Grandes amigos

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